domingo, 3 de octubre de 2010

Las civilizaciones prehispánicas: características relevantes e importancia en el desarrollo histórico y en la herencia cultural de México.

Las grandes civilizaciones mesoamericanas, entre las que destacan la olmeca, maya, teotihuacana, mixteca, totonaca, huasteca, purépecha y mexica, se desarrollaron en una amplia región de la actual República Mexicana y de Centroamérica, entre el año 2500 a. C. y la llegada de los españoles a Mesoamérica en los primeros años del siglo XVI.

Estas civilizaciones compartieron rasgos socioeconómicos y culturales: crearon centros políticos, económicos, religiosos y administrativos en los que construyeron basamentos piramidales, templos, palacios, escuelas, juegos de pelota y zonas de intercambio comercial.



Los conquistadores españoles sometieron a los pueblos mesoamericanos. Tras la conquista, la Corona española ordenó la fundación de Nueva España en los territorios dominados e impuso instituciones y funcionarios para gobernarla. En 1535 se creó el Virreinato de Nueva España, que perduró casi tres siglos.

En la mente de los historiadores una incognita ha cobrado relevancia ¿cómo y cuándo empezó a poblarse el continente donde vivimos? Muchos investigadores han planteado varias teorías acerca del primer poblamiento de lo que hoy es América. La más aceptada hasta ahora, por los numerosos testimonios en que se apoya, afirma que los primeros seres humanos que pisaron tierras de América provenían de Siberia, una región del noreste de Asia muy cercana a la costa de la actual Alaska.

Según esa teoría, hace más de 40 000 años, en las estepas de Siberia, grupos de cazadores nómadas perseguían manadas de búfalos, ciervos y otros animales. Algunos de esos grupos cruzaron el estrecho de Bering y llegaron a tierras de Alaska. Esto ocurrió durante la última glaciación, que cubrió de hielo extensas regiones de América del Norte y provocó el descenso del nivel del mar de Bering, formando, por así decirlo un puente terrestre cubierto de hielo por el cual avanzaron los cazadores nómadas para llegar a América.



Los primeros pobladores del continente americano se desplazaban de un lugar a otro en busca de comida y refugio. Obtenían alimento de la caza, la pesca y la recolección. Sabían producir y conservar fuego y empleaban pieles de animales para protegerse del frío. También fabricaban artefactos de piedra y tallaban el hueso y la madera.



Algunos grupos se quedaron a vivir en las comarcas del norte de América, cubiertas de nieve durante varios meses, pero otros prosiguieron su camino hacia las regiones del sur. De este modo se fueron poblando el centro y el sur de América. Varios grupos se quedaron a vivir en Aridoamérica, región de tierras áridas que comprende zonas del norte de lo que ahora es México y del sur de Estados Unidos de América.

Otros grupos ocuparon Oasisamérica, en el suroeste de Estados Unidos de América y el noroeste de México, y otros más llegaron a Mesoamérica, que abarca el centro y surente de la República Mexicana y parte de América Central.



En algún momento, hace aproximadamente diez mil años, algunos grupos nómadas de Mesoamérica aprendieron a cultivar plantas de manera primitiva, aprovechando la fertilidad de los terrenos cercanos a ríos y lagos. Las comunidades de cultivadores abandonaron las costumbres nómadas y se volvieron sedentarios. Esas comunidades dieron origen a las más antiguas civilizaciones de Mesoamérica.



Entre las características de los pueblos mesoamericanos en el momento de la llegada de los españoles destacan las siguientes:

* Ocupaban diversas regiones de Mesoamérica y se distinguían por su riqueza cultural y lingüística; se conocen unas 170 lenguas nativas, de las cuales han desaparecido más de cien.

* Dos grandes imperios de carácter militarista y tributario dominaban extensos territorrios de Mesoamérica: el purépecha y el mexica. El primero abarcaba el actual estado de Michoacán, algunos territorios de lo que hoy son Guerrro y Guanajuato, incluso parte de Querétaro. El imperio mexica dominaba la mayor parte del centro y sur de lo que hoy es la República Mexicana: el actual Distrito Federal y los estados de México, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Morelos, Guerrero, Oaxaca, la costa de Chiapas y parte de Guatemala.

* La unidad política fundamental de estos imperios era la ciudad-Estado, su economía se basaba en la producción agrícola y el tributo.

* Los pueblos mesoamericanos se relacionaban mediante amplias redes de intercambio comercial.

* Se caracterizaban por la marcada estratificación social en nobles (funcionarios, militares, sacerdotes y grandes comerciantes) y macehuales o gente del pueblo (campesinos, artesanos, cargadores y esclavos).

* Desarrollaron las ciencias y las artes y dominaron la metalurgia; aprendieron a elaborar adornos de oro, plata y cobre y herramientas de trabajo (hachuelas, azadones, anzuelos y hachas).

* Cada pueblo poseía una cultura propia, pero compartía con los demás varias tradiciones, creencias religiosa e ideas sobre el origen y el orden del mundo.

* En el aspecto religioso predominaban las deidades guerreras, lo cual es clara evidencia de la supremacía de los grupos militaristas. En las sociedades mesoamericanas la importancia de las antiguas deidades agrícolas se debilitó; en cambio la veneración a los dioses que representaban la fuerza de la juventud guerrera cobró mayor importancia.



Aún se conservan diversas tradiciones y costumbres de los pueblos mesoamericanos, como el empleo de plantas medicinales, la elaboración de artesanías y de utensilios de barro, la fiesta del día de muertos, el uso de chinampas para el cultivo agrícola y el tianguis. Sus aportaciones forman parte de nuestras raíces culturales.

La sociedad mexicana actual es producto del mestizaje, es decir de la interrelación de los pueblos mesoamericanos con otras culturas: la europea y la de los grupos originarios de África (lo que se conoce como la tercera raíz del mexicano), quienes fueron traídos como esclavos a Nueva España para contribuir con su trabajo a la consolidación de las empresas coloniales.



RUPTURAS, CONTINUIDADES E INNOVACIONES A RAIZ DE LA CONQUISTA.

La conquista española causó el sometimiento de los pueblos mesoamericanos, el despojo de sus tierras y el exterminio de gran parte de la población nativa; es decir, transformó profundamente dichas sociedades. Pero no todo se modificó de manera inmediata, ya que algunas tradiciones y formas de vida resistieron a los cambios o se fueron transformando con lentitud. Estas continuidades corresponden a las mentalidades, a la religión, a los comportamientos ancestrales y a los hábitos arraigados en la sociedad.

Entre los aspectos relacionados con la ruptura que ocasionó la conquista española están los siguientes:

* Se crearon formas de gobierno como el virreinato, se impuso el trabajo esclavizado, el coatequil o repartimiento y el peonaje, formas de trabajo que más adelante se explicarán. Se establecieron nuevas formas de propiedad de la tierra, distintas a las que conocían los pueblos mesoamericanos (las cuales también examinaremos más adelante), pero subsistieron algunas de tipo comunal.

* Se produjo una catástrofe demográfica causada por las guerras, el trabajo agotador en las minas y encomiendas, las enfermedades infeccionas que los colonizadores trajeron, los cambios en la alimentación y la movilización forzosa de indígenas a regiones de clima al que no estaban acostumbrados.

* Los españoles impusieron la doctrina cristiana, pero algunas creencias y prácticas de las religiones prehispánicas lograron sobrevivir.



En cuanto a los elementos que continuaron a pesar de la conquista, detacan la importancia del maíz, el frijol y el chile en la alimentación; el empleo de plantas medicinales; la elaboración de artesanías y loza de barro, así como el tianguis; la organización de fiestas, como la del día de muertos, el uso de chinampas para diversos cultivos; la elaboración de códices y el pago de tributo, que pagaban los pueblos sometidos durante la época prehispánica y casi todos los indígenas en el periodo colonial.

Las lenguas indígenas, al igual que la poesía y el canto, los cuentos, mitos, plegarias y discursos, son una herencia del mundo mesoamericano a la cultura de nuestro país. Lo mismo sucede con la indumentaria y los textiles, en los que persisten diseños originales, instrumentos fibras, pigmentos y tintes surgidos en épocas prehispánicas, y que son reflejo de la relación de los grupos humanos con su entorno.



Después de la conquista, los europeos introdujeron en América la religión católica y la lengua española, así como diversas innovaciones: cultivos hasta entonces desconocidos por los indígenas; técnicas agrícolas e instrumentos de labranza como la yunta y el arado; el empleo de la moneda como instrumento de cambio; el telar, la rueda, la imprenta y la pólvora. Desde el Viejo Continente también llegaron animales (caballos, asnos, vacas, puercos, ovejas y cabras), plantas y frutos (trigo, seda, lino, cáñamo, caña de azúcar, plátano, naranjo, vid, olivo y café).

Europa obtuvo de América, principalmente de lo que hoy es México, productos como maíz, tomate, frijol, papa, tabaco, cacao y gran variedad de frutas tropicales. Así dos sociedades, diferentes por su cultura y nivel de desarrollo entraron en contacto, se mezclaron y dieron origen a una nueva cultura (la mexicana), en la que se combinan y complementan las tradiciones europeas y las mesoamericanas.



Profr. José Isabel Montesino Brito.
Escuela Secundaria General No. 20 "José Martí".
Cancún, Quintana Roo; México.
http://www.viajescolar.mex.tl

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